
Ni
los mas de 10 paros que el entonces Secretario de la CGT -Saúl Ubaldini- le hiciera
durante su gobierno, pudieron hacer que cambiara su pensamiento y menos aun
rendirse frente al poder sindical al que tantas veces el propio Alfonsin había
denunciado durante su campaña, de haber pactado con los militares durante la
dictadura. Fue en mayo de 1983, luego que se filtrara un informe confidencial
de la Embajada
estadounidense fechado en abril del mismo año, donde aseguraba que
"(Lorenzo) Miguel y otros sindicalistas se habían reunido regularmente con
oficiales de las Fuerzas Armadas en los últimos tiempos". Este era uno de
los 4.577 documentos que fueran desclasificados durante aquellas semanas por el
gobierno norteamericano. A pesar que luego varios gremialistas se forzaron por
desmentir la existencia del supuesto pacto, la credibilidad de éstos se resquebrajó
e intentaron contraatacar al ascendente dirigente radical acusándolo de ser el
"candidato de la Coca
Cola ", que era una forma de indicar que se trataba del candidato
apoyado por Washington.